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15 de enero


Adela María

 

Regaba las plantas con tachitos

con agujeritos, (agujeritos que ella misma hacía).

Tendía las sábanas sobre las matas de margaritas dobles.

Lavaba la ropa con extracto de blanco

(que a simple vista se percibía azul).

 

Lavandera, tejedora, cocinera, labradora.

Incansable.

 

Puntual para servir la mesa y dar la comida.

Tenaz con la tierra que cultivaba.

Amorosa con sus nietas y sus tres hijos varones.

 

Olía a albahaca, uvas, harina y caramelos de ananá.

 

Tenía la piel delicada y el carácter fuerte,

un mechón negro sobre la frente en su melena plateada,

los cachetitos redondos color rosa… siempre.

 

Tenía, también, la generosa virtud de armar

los ramos de flores más hermosos,

¡más enormes!.

 

Tenía la capacidad de saber eso,

eso mismo que tanto deseábamos.

Y tenía un gallinero

(sin gallinas por los últimos tiempos)

Para que nosotras transformemos en casitas.

 

 

 

Chica ojos de gato se despide del pasado




Y es tiempo ya de soltar algunas cosas del pasado, de renovar la mirada hacia adelante, de tomar aire, inflar el pecho y suspirar con ruido. De andar. Sí, es tiempo de vivir.

Forzar con palabras

Forzaré con palabras un viaje a nuevos mundos, países alejados del hollín y la cordura. Forzaré con palabras, también, incontables historias de amor desenfrenado. Forzaré con palabras lluvias dulces y vientos que traen desvelo (o vigilia). No forzaré un olvido porque ya me olvidaste. Pero forzaré (como Abelardo) una ciudad, la ciudad de mi infancia, en donde vos no vivas, ni siquiera visites. Forzaré con palabras un “gracias por la música” y un “sí, claro… nos vemos”. Una partida.

Hora de guardar

Guardo para tu recuerdo un suspiro, una flor violeta y un espacio rellenado con silencio. Guardo para tu recuerdo también un perfume que me inventé, una mirada esquiva y temerosa, junto con eso que no te dije y el deseo de que me hayas querido un poco o un rato. Para tu olvido guardo mi espíritu impaciente y tus dibujos que en verdad son míos. Guardo las ganas de despedirme. Para un olvido mutuo sólo guardo tres cosas: una música lluviosa, un tren y un pájaro.

“Pasos básicos para evitar el lamento de amor”

Guardar en un cajón, preferentemente en desuso, el recuerdo, echarle llave, si no llegara a tener cerradura, clavarlo, fijarlo: aislarlo. Zurcir invisiblemente la herida en el lado izquierdo del pecho. No destinar más letras para decir su nombre y forzar la risa a carcajadas ¡ja, ja, ja! Así, algún día, cercano o lejos, pasará, sanará o aliviará (al menos)

Del infierno mismo del sueño

Alguien que apareció del sueño, Del infierno mismo del sueño. Alguien que cortó la voz de lo posible. Alguien que despertó equivocado, Que vivió olvidando, Que sobrevivió huyendo. Alguien que ya se fue.

cadáver exquisito

PARA LEER EN FORMA DE DIÁLOGO:
Ella dijo- nube.
El - lluvia.
Ella - rayo.
EL - relámpago.
- trueno.
- (paso)
- PALOMA.
- alas.
Ella - libro.
- hojas.
- ventana.
El - ojos.
- sueño.
- vida.
- miedo.
- realidad.
- fantasía.
El - alegría.

La de las cicatrices

......................................................... Acaso cuenten algo que ella misma ignora. Están. Las pinta, las oculta, las tapa. La lluvia las lava y están. Su amor las besa y siguen estando. Y las pinta y las vela y las esconde y la lluvia no las lava. Son viejas, pican, duelen, cargan recuerdos de un tiempo que acaso, persigue olvidar. Y sale de noche porque cree que no se ven, que se desaparecen. Están. Cuentan cosas que ella no quiere contar.
Alguien camina por mi ojo, por mi ceja, se desliza por mi pelo, duerme en mi oreja, entra por mi boca, lo expiro. (de otra) .

Casi verano

Diciembre, casi verano. Tal vez llovía (o fue su imaginación). Ella supo ese día que nada había sido cierto. Lo supo por los ojos claros de ese hombre que no se atrevió, ni siquiera, a mirarla para despedirse.
No pudo articular palabra. Para ser exacta solo pronunció un “si”, de esos que no dicen nada; ni condicional, ni afirmativo, solo “si” –sin acento-
Y así se separaron (no sé si para siempre) los que nunca se habían unido.

Fue un mal sueño…

Todo por culpa de un deseo, inútil deseo de huir a otros mundos…




(A)

“Delfín” ó “En la punta del dedo meñique” ó “Vuelto a enredar”

Y dar vueltas por la casa demorando la tarea.
Y pensar, mientras se da vueltas por la casa, que se terminó.
Sentir que se terminó.
Tener la certeza del fin de algo, del fin de eso, del fin de un fin.
Y seguir dando vueltas por la casa y enrollar un ovillo de imágenes de sucesos
que en verdad no fueron.
O, desenredar y volver a enrollar por la casa los hilos de la memoria extraviada.
Y tener en la punta del dedo meñique la certeza de que se terminó,
como se tiene o sostiene la puntita del hilo del fin de la madeja que vuelve a ser ovillo
(o que por fin es ovillo) para, pronto o tarde, ser tejido y vuelto a enredar.

“Delfín” ó “En la punta del dedo meñique” ó “Vuelto a enredar”


.

Inspirada en las Instrucciones de Cortázar... lo que sigue es solo un ejercicio

Instrucciones para decir “te quiero” y huir después


No pensar.
Armar en la punta de la lengua la palabra “te”, escribirla, sin filtro escupir la palabra “quiero”, escribirla también. Ahora repetir sin sentir: te quiero-te quiero- te quiero- te quiero (como si se dijera semáforo, da igual) y no dejar espacio para respuesta.
Tomar aire con la mente en blanco, y si en ese preciso momento llegara de haber alguien del otro lado y osara permitirse un “yo también”, entonces, pero solo entonces y sin retirar lo dicho, volver sobre los propios pasos sin pausa, con prisa.
Quedará el sonido solamente, retumbando, de esa inútil construcción vaciada de valor en la cabeza de la presa oyente.

Mundo Otro

Hay tardes, hay días, en que no tengo la voluntad de salir del otro mundo…
Existe un estado de pesadez en que el cuerpo no responde a los deberes del mundo “verdadero” ¿pero cuál es el mundo verdadero?.
En el mundo que me habita solo hay palabras que forman oraciones y líneas que definen algún que otro dibujo. Me quedo ahí, en ese otro lado, donde viven pensamientos inútiles y recuerdos que no sé bien si son recuerdos o fabricaciones mentales a modo de invento.
De este lado, las horas son largas y los días frescos, con cierta tibieza de un sol que está puesto más cerca de la tierra. Las nubes no proyectan sombras y las flores tararean cancioncitas de cuna a la hora de la siesta y, por las noches, todos bailan.

.

Cicatrices

Acaso cuenten algo que ella misma ignora.
Están.
Las pinta, las oculta, las tapa.
La lluvia las lava y están. Su amor las besa y siguen estando.
Y las pinta y las vela y las esconde y la lluvia no las lava.
Son viejas, pican, duelen, cargan recuerdos de un tiempo que acaso, persigue olvidar.
Y sale de noche porque cree que no se ven, que se desaparecen.
Están.
Cuentan cosas que ella no quiere contar.

(.)

Tal vez la magia...

Nada es mágico.
Quiero decir, nada es de repente.
Acomodada a sus propios procesos
tal vez la magia esté solo
en algunos lugares…
En la idea constante de amar,
en la duda de amar,
en el llanto y la risa
de amor.
Así la magia es infinita
y breve, fugaz y persistente;
pero cuando la magia persiste
se oculta,
parece que se va…
tal vez el truco sea
que redescubramos de tanto
en tanto
las virtudes de un amor
que nos es dado cada día
y vive en pequeñas cosas
de lo cotidiano.

J.

Vuelvo...

El dibujo me permite no solo imaginar sino concretar, realizar, ponerme en acción, sentirme poderosa y también vulnerable.
Pero vuelvo a la fuerte idea de imaginar: me reconozco fantasiosa, eternamente adolescente, ingenuamente crédula, tremendamente ilusa y el dibujo me deja ser así. En el espacio del punto y la línea no hay conflicto, todo es. Cada vez que me sumerjo en el infinito cosmos de papeles y colores me cuesta volver, igual vuelvo, a veces con alegría en el corazón, como una niña que recibe su mejor regalo, el más esperado; y otras veces, vuelvo, simplemente.
Ahora espero, espero como quien espera un sí como respuesta. Espero por las noches y durante la tarde. Sueño y me voy muriendo esperando. Esperaré. Esperaré que sane la palabra de amor y no dejaré que cierre del todo la herida provocada por la ausencia. Moriré esperando, tal vez, muera esperando… Esperanzada y muerta.

(A Margot)