Para

Para poder escribir leo.

Escribo para poder decir,
para lograr mi voz.

(.)



Luz y sombra...




Subir las escaleras. Permanecer ahí. Sentir con cierta claridad que lo más valiente es ser verdadera.

Realidad sin bordes


Hasta los 13 años ví difuso. Quiero decir concretamente que veía “mal”, tenía ya una miopía avanzada. Una miopía que nació conmigo, por lo tanto, para mí la realidad era así: sin bordes definidos.
Con la corrección oftalmológica gané definición, precisión, brillantez, nitidez y límites.
Me enseñaron, como a tantos, que es mejor ser precisos, hacer foco, distinguir: esto sí, esto no…
Ahora la incertidumbre es cómo será la realidad, si existe una verdad común y general, si es justamente lo que me indica el cristal…
Hoy creo en esa realidad sin bordes o, mejor dicho, quiero creer en la realidad sin límites. Tal vez sea mejor una línea difusa (y propia), ese pasaje abierto entre figura y figura, esa imprecisión de fondo.
Entonces me corrijo y me saco las gafas: Desde que nací, para mí, la realidad no tiene bordes.

Nueva libertad


Tuve un sueño:

Un pajarito hizo nido en una macetita, en ella había un verde cactus.
El pájaro creció hasta que no tuvo más lugar para desarrollarse en la maceta.
Lo vi aprisionado, contenido, limitado. El cactus lo abrazaba.
Traté de salvarlo, para hacerlo tuve que desprender de la piel con plumas suaves una parte del espinoso cactus. El ave salió herida, estaba liberada pero herida, no volaba, no se movía casi, pero parecía aliviada en la novedad de la libertad.
Yo lo acariciaba con ternura, revisaba de paso su salud, su integridad.
Allí estaba como siempre A que se acercó y me hizo compañía.
Desperté inquietada y lloré.

(...)

15 de enero


Adela María

 

Regaba las plantas con tachitos

con agujeritos, (agujeritos que ella misma hacía).

Tendía las sábanas sobre las matas de margaritas dobles.

Lavaba la ropa con extracto de blanco

(que a simple vista se percibía azul).

 

Lavandera, tejedora, cocinera, labradora.

Incansable.

 

Puntual para servir la mesa y dar la comida.

Tenaz con la tierra que cultivaba.

Amorosa con sus nietas y sus tres hijos varones.

 

Olía a albahaca, uvas, harina y caramelos de ananá.

 

Tenía la piel delicada y el carácter fuerte,

un mechón negro sobre la frente en su melena plateada,

los cachetitos redondos color rosa… siempre.

 

Tenía, también, la generosa virtud de armar

los ramos de flores más hermosos,

¡más enormes!.

 

Tenía la capacidad de saber eso,

eso mismo que tanto deseábamos.

Y tenía un gallinero

(sin gallinas por los últimos tiempos)

Para que nosotras transformemos en casitas.

 

 

 

"La nube va..."

Haciendo equilibrio, dándole la cara al viento, hacia adelante... y ¡la nube va!



Dibujo a pluma sobre papel (boceto)

Chica ojos de gato se despide del pasado




Y es tiempo ya de soltar algunas cosas del pasado, de renovar la mirada hacia adelante, de tomar aire, inflar el pecho y suspirar con ruido. De andar. Sí, es tiempo de vivir.

Forzar con palabras

Forzaré con palabras un viaje a nuevos mundos, países alejados del hollín y la cordura. Forzaré con palabras, también, incontables historias de amor desenfrenado. Forzaré con palabras lluvias dulces y vientos que traen desvelo (o vigilia). No forzaré un olvido porque ya me olvidaste. Pero forzaré (como Abelardo) una ciudad, la ciudad de mi infancia, en donde vos no vivas, ni siquiera visites. Forzaré con palabras un “gracias por la música” y un “sí, claro… nos vemos”. Una partida.

Hora de guardar

Guardo para tu recuerdo un suspiro, una flor violeta y un espacio rellenado con silencio. Guardo para tu recuerdo también un perfume que me inventé, una mirada esquiva y temerosa, junto con eso que no te dije y el deseo de que me hayas querido un poco o un rato. Para tu olvido guardo mi espíritu impaciente y tus dibujos que en verdad son míos. Guardo las ganas de despedirme. Para un olvido mutuo sólo guardo tres cosas: una música lluviosa, un tren y un pájaro.

“Pasos básicos para evitar el lamento de amor”

Guardar en un cajón, preferentemente en desuso, el recuerdo, echarle llave, si no llegara a tener cerradura, clavarlo, fijarlo: aislarlo. Zurcir invisiblemente la herida en el lado izquierdo del pecho. No destinar más letras para decir su nombre y forzar la risa a carcajadas ¡ja, ja, ja! Así, algún día, cercano o lejos, pasará, sanará o aliviará (al menos)

Del infierno mismo del sueño

Alguien que apareció del sueño, Del infierno mismo del sueño. Alguien que cortó la voz de lo posible. Alguien que despertó equivocado, Que vivió olvidando, Que sobrevivió huyendo. Alguien que ya se fue.

cadáver exquisito

PARA LEER EN FORMA DE DIÁLOGO:
Ella dijo- nube.
El - lluvia.
Ella - rayo.
EL - relámpago.
- trueno.
- (paso)
- PALOMA.
- alas.
Ella - libro.
- hojas.
- ventana.
El - ojos.
- sueño.
- vida.
- miedo.
- realidad.
- fantasía.
El - alegría.