INGRÁVIDA
Ingrávida no intenta ser un trabajo terminado en el sentido estricto de “finalizado” y, en consecuencia, “inmóvil”.
El conjunto de estampas/pruebas que aquí se reúnen son, creo, un modo de recibir el mundo (los mundos) cotidiano e imaginario y son diferentes intentos de repetir el deseo de vivir. Este proceso de pensamiento y acción está enmarcado (y no limitado) en la siguiente idea: la repetición no es siempre la misma.
El grabado con su espíritu teatral de repetir una y otra vez la imagen (me) impulsa a descubrir, en esa vivencia de repetición, algo aunque pequeño, diferente.
La nube y la casa se transforman, mutan, viran, pesan, se aligeran, se separan, se juntan; por ende, se mueven.
Cada vez que nos encontramos a nosotros mismos en ese punto neurálgico en el cual nos sentimos en el mismo sitio que antes, el estado es de plena posibilidad y la posibilidad es nueva y en eso que se renueva anida el deseo.
Ingrávida está sin terminar. Henos aquí de pie ante lo posible, y lo posible es, esto también lo creo, el estado mental activo de estar convencido de poder poder y, entonces, moverse.
Río de mí
... y así me fui por las ramas,
vivo en una nube,
vago por los aires,
me elevo pero caigo,
me estampo en una hoja,
me duele pero río.
Anónimo
vivo en una nube,
vago por los aires,
me elevo pero caigo,
me estampo en una hoja,
me duele pero río.
Anónimo
Apropósito del tiempo
Hacer
que ese momento no llegue, que no se consume, que no sea.
La realidad
es huérfana de la fantasía.Demorarlo. Demorarte. Demorarme.
Saborear. Paladear.
Roerte despacio el pensamiento.
Así deseantes seremos siempre.
Así deseantes continuaremos uno correteando al otro.
Así deseantes nos unirá la idea de ser gemelos.
¿Qué será mejor? estirar el instante como en un casi beso, ese instante glorioso e irrepetible del beso que está por darse ó repetir obsesivamente la vivencia
en el sinfín del recuerdo.
Se revive en la mente una y otra vez pero se lava, se borra, se desdibuja.
Se aletarga, se demora se saborea pero no es.
La fantasía no es hermana de la realidad.
(Anónimo)
Lo único que te pido...
...si es que puedo pedirte algo, es que cuando partas te lleves el recuerdo.
/De una ninfa a un amor/
/De una ninfa a un amor/
Ve-ro-si-mil
Tomar
la realidad y atravesarla de literatura.
Una
mujer abriendo un paquete de golosinas.
Un
ruido tremendo desde un hombre que se traga los mocos.
Todo en
una conferencia sobre novela negra.
La
realidad es increíble.
Inverosímil.
Mi cabeza
en otra parte.
Están hablando
del fenómeno de la red social y los asesinos seriales.
La realidad
como punto de partida para una novela.
Los boy
scouts son católicos.
Cordero
de dios que quitas el pecado del mundo ten piedad de mí.
El
sueño es una revolución eterna (Castelli).
Yo necesito
que eso tenga una explicación.
Laura se
come las uñas.
Lo que
dicen me sirve para distraerme.
Alguien
se ríe.
Todos los
pueblos en el interior están separados por 20 kilómetros , en
motito es media hora.
Es cuestión
de género.
El problema
es el viaje en moto (de un punto al otro, de mí hasta vos)
Ahora es
la hora en que todos saben más de los que saben de eso.
Él como
escritor está haciendo trampa.
Una vieja
pregunta boludeces y cree que es genial.
Dice: “La
aventura del final abierto”. Pero escribí vos vieja.
Lo quiere
convencer de algo.
Me quiero
convencer de algo.
El final
que se puede interpretar de dos maneras distintas.
El que
se como los mocos está al lado mío y resopla.
Ya lo
odio.
El
enigma sí hay que resolverlo.
Cuando uno
escribe escribe.
La función
del arte no es enseñarle a nadie. La función del arte es destruir el canon.
Siempre
en una conferencia hay una hincha pelotas.
Y siempre
suenan celulares.
La cuestión
es cuan verosímil es la realidad.
Bar París en un barrio al sur
o "A la
hora incierta en otoño"
Salir a
caminar a la hora incierta, hora en que no se sabe si el sol sale o se pone, se
oculta atrás de un árbol o se pierde hasta el día siguiente.
Entrar
a un café: cualquiera, nuevo, amigable.
Elegir
la única mesa libre que queda junto a la ventana (este lugar parece ser un
sitio donde todos se conocen porque me miran de reojo ¿o me habré sentado en la
mesa destinada para otro?).
Entrar
a un café entonces y escuchar los mismos ruidos que me recuerda que es un lugar
parecido a todos: la máquina de café, la televisión encendida, las risas, el
murmullo, las cucharitas en las tasas, las sillas de madera contra el piso, la
puerta, los pasos, el motor de la heladera.
Sacar
un cuaderno de tapas negras de mi bolso. Escribir.
Ver, a
través del vidrio pasar líneas de colectivo que nunca he de tomarme
(felizmente). Quedarme un rato mirando las ramas de un arbolito apuntalado por
recién plantado moverse, doblarse con el viento (¿apuntadalo por joven? ¿será
que todos nosotros en la juventud necesitamos de un tutor que nos sostenga?).
Estoy
en un bar de una esquina de un barrio que nunca me será propio pero que me
retiene, que me abriga unas horas y me impulsa a volver.
Respirar
hondo.
Tomar
café.
Escribir
en este cuaderno (por segunda vez) que quiero hacer mas seguido las cosas que
me gustan e intentar esta vez cumplir mi promesa.
Incontable o Cinco minutos
Dos
sombras rojizas escondidas en la sombra de una noche joven y amarillenta, abajo
de la sombra azul de un árbol, entre las sombras violetas de las hojitas de una
enredadera. El tiempo se detuvo ahí. Cinco minutos, dos, diez. Media hora. No
importa, era la hora incontable de los besos.
Todo
era una boca.Después, si se puede hablar del después, reanudaron el tiempo, se corporizaron, salieron del escondite despegados, hicieron de cuenta que había sido un sueño.
La memoria contiene olvido siempre.
Las tímidas
Resulta
tan inquietante el miedo.
(La
arena que se mueve debajo de tus pies cuando el mar se retira)Sentir miedo.
Por las noches (cerradas) de pueblos pequeños solo cabía el encierro, las niñas a la cama. Soñar, con la sábana hasta la cabeza, que el miedo era de otra. Imaginarme otra. Rezar a un ángel para que vuelva el día (un largo día) en que no le tema más a la noche.
Traspasar el miedo.
Y darme cuenta que la noche es buena como el mar… y las tormentas.
Volver al miedo. Paso tras paso dibujar el perímetro de un círculo y volver al punto miedo.
Cerrar los ojos, dejar de ver borroso, abrirlos y ver difuso otra vez.
El miedo ve bien y es adicto a las tímidas.
Sentir = Miedo.
Las tímidas son víctimas de la velocidad y las alturas, se aferran y se quedan quietitas.
Dije, antes, que el miedo es inquietante.
Las tímidas, algún día o noche, dejaran de serlo.
.
Sucedió mas o menos así
Mientras
atravesábamos la Plaza Constitución mi amigo Manuel me contaba sobre los
árboles que había. Ese que está allá, el más alto, se llama Agathis Alba y el 10 de noviembre libera su perfume.
-Este es ¿ves? – me dijo contento y
señaló con su dedo desde su también altísima altura.
Yo, descubriendo un estado de sorpresa
por demás guardado en mí, miré desde el bajísimo punto de observación que me
toca y asentí con la cabeza y después desconfié, no del perfume del árbol sino
de que Buenos Aires permita que ese perfume se sienta en el aire y le dije con
tono de chiste ¡sí, claro!
-
¡Ah! No me crees.
El 10 de noviembre venimos a la Plaza y me decís.
-
El 10 de noviembre
a las cuatro de la tarde nos encontramos acá.
Hecho.
(Sucedió
más o menos así)
Después,
ya en la estación olvidamos los árboles por completo, corrimos un tren al sur y
me sentí una jovencita de nuevo.
.M.
Retiro de otoño (2)
Si es
que vas a volver…
para decir lo mismo o para no decir nada,
para armar escenarios de gloriosas poesías,
para dar besos y olvidar los pasos,
si vas a volver así y para eso
mejor me retiro yo
a cualquier otoño frío y emparchado.
Y verbos azules.
No quiero para mí los veranos que sofocan
con rosados paraísos,
espejismos que se pinchan
como las indecisas y ácidas burbujas.
(.)
Retiro de otoño
Has pasado tus días de calor y fantasmas.
Y yo descansé en la alfombra de tu pasto
para elevarme ahora
sombría y consternada.
(fragmento con resaltador)
Luz y sombra...
Subir las escaleras. Permanecer ahí. Sentir con cierta claridad que lo más valiente es ser verdadera.
Realidad sin bordes
Hasta
los 13 años ví difuso. Quiero decir concretamente que veía “mal”, tenía ya una
miopía avanzada. Una miopía que nació conmigo, por lo tanto, para mí la
realidad era así: sin bordes definidos.
Con la
corrección oftalmológica gané definición, precisión, brillantez, nitidez y
límites.
Me
enseñaron, como a tantos, que es mejor ser precisos, hacer foco, distinguir:
esto sí, esto no…Ahora la incertidumbre es cómo será la realidad, si existe una verdad común y general, si es justamente lo que me indica el cristal…
Hoy creo en esa realidad sin bordes o, mejor dicho, quiero creer en la realidad sin límites. Tal vez sea mejor una línea difusa (y propia), ese pasaje abierto entre figura y figura, esa imprecisión de fondo.
Entonces me corrijo y me saco las gafas: Desde que nací, para mí, la realidad no tiene bordes.
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