Casi verano

Diciembre, casi verano. Tal vez llovía (o fue su imaginación). Ella supo ese día que nada había sido cierto. Lo supo por los ojos claros de ese hombre que no se atrevió, ni siquiera, a mirarla para despedirse.
No pudo articular palabra. Para ser exacta solo pronunció un “si”, de esos que no dicen nada; ni condicional, ni afirmativo, solo “si” –sin acento-
Y así se separaron (no sé si para siempre) los que nunca se habían unido.

Fue un mal sueño…

Todo por culpa de un deseo, inútil deseo de huir a otros mundos…




(A)

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